En 1984 por primera vez, el doctor australiano Barry Marshall estableció la relación entre una bacteria (Helicobacter Pylori) y la enfermedad de úlcera duodenal (duodeno- una parte del intestino delgado); demostrando no sólo que era la causante de la mayoría de las úlceras en el duodeno, sino que al erradicarla, la úlcera no se volvía a desarrollar en la mayoría de los pacientes.

Esto cambio totalmente el tratamiento de las úlceras duodenales y de la mayoría de las úlceras gástricas de origen péptico; pasando a ser de una enfermedad crónica, con tratamiento de por vida, a una curable.

Después de este descubrimiento, se encontró la presencia de esta bacteria en pacientes con úlcera gástrica, gastritis activa y algunos linfomas gástricos de bajo grado. Además, en otros estudios se encontró una posible relación entre esta bacteria y el cáncer del estómago.

Los estudios para detectar su presencia pueden ser, mediante una biopsia de la mucosa gástrica tomada durante una endoscopía o una prueba de aliento. Una prueba de sangre, en donde se detecten anticuerpos contra la bacteria, sólo indica que el individuo ha estado en contacto con ella en el pasado, no necesariamente que la tenga en el estómago en ese momento.

Hoy día a los pacientes que tienen la bacteria en el estómago y sufren de úlcera duodenal o gástrica o linfoma gástrico de bajo grado, se les trata con medicamentos, administrándoles por un período de entre 10 a 14 días, una combinación de dos antibióticos y un inhibidor de la bomba de protones. El gastroenterólogo decidirá el tratamiento en casos individuales de gastritis activa, dispepsia o el de familiares de pacientes con cáncer gástrico.

Para mayor información, consulte a su gastroenterólogo.

 

 

 

 

 

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