Muchos adultos, sobre todo al llegar a los 20 años, muestran en algún grado problemas para digerir leche y otros productos lácteos. Esto, que se conoce como intolerancia a la lactosa, se debe a la inadecuada producción de la enzina lactasa en el intestino delgado. La lactosa (azúcar de la leche) es una sustancia que se encuentra en la leche y sus derivados.

Los síntomas de la intolerancia a la lactosa se presentan frecuentemente después de la ingestión de productos lácteos y se alivian con la suspensión de los mismos. Estos síntomas pueden ser: calambres abdominales, inflamiento, flatulencia, pérdida de peso, desnutrición (retardo en el crecimiento en niños de 0 a 5 años), distensión abdominal, gases abdominales, diarrea, heces flotantes, heces con olor fétido.

Estos ocurren generalmente de 30 minutos a 2 horas después de haber ingerido leche o comida que contiene lactosa. La intolerancia a la lactosa no es peligrosa pero si se presenta en bebés y niños pequeños puede ser una condición seria, ya que la leche es la base de la dieta infantil y su eliminación puede causar deficiencia de calcio, vitamina D, riboflavina y proteínas. En estos casos es necesario un sustituto de la leche, razón por la cual las fórmulas de soya, comúnmente disponibles, son sustitutos adecuados que no se limitan sólo a los bebés, dado que pueden tomarla hasta los que están comenzando a caminar.

Los niños mayores pueden consumir leche con lactasa tratada o encontrar productos lácteos alternos, como queso o yogur.

La deficiencia de la lactosa se puede presentar como resultado de las enfermedades intestinales como el esprue celíaco y la gastroenteritis o también preceder a una cirugía gastroduodenal. Es posible que una deficiencia temporal de lactasa se presente por una enteritis viral o bacteriana, especialmente en los niños, cuando se lesionan las células mucosas del intestino.

No se conoce una manera de prevenir el desarrollo de la intolerancia a la lactosa. Sin embargo, se puede evitar o restringir el consumo de productos lácteos para reducir o eliminar los síntomas. Si se elimina el consumo de productos lácteos, se deben agregar a la dieta otras fuentes de calcio. La leche de cabra es algunas veces tolerada y se recomienda ingerirla con las comidas, no sola; así mismo se debe considerar que la mantequilla de la leche y los quesos tienen menos lactosa que la leche misma.

Para mayor información, consulte a su gastroenterólogo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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