La diverticulitis es una enfermedad que ocurre cuando los divertículos, una especie de pequeños sacos que se encuentran en el colon, se infectan y se inflaman. Cerca de la mitad de los estadounidenses mayores de 60 años tienen diverticulitis.

No se conoce a ciencia cierta el motivo por el cual se forman estos sacos. Se cree que se desarrollan cuando aumenta la presión en el colon debido al estreñimiento. Cuando una persona tiene estreñimiento los músculos del intestino tienden a esforzarse para poder mover las heces fecales hacia el exterior. Este exceso de presión puede hacer que las partes débiles del colon formen los pequeños sacos que conocemos como divertículos.

Para prevenir la diverticulitis:

Lleve una dieta alta en fibras con granos, cereales y panes integrales.

Coma regularmente y mastique despacio.

Tome mucho líquido, incluyendo jugos de vegetales y frutas

Ejercítese diariamente

Vaya al baño tan pronto sienta ganas

SÍNTOMAS

Con frecuencia, las personas con diverticulitis no sienten incomodidad o síntomas. En el caso de aparecer los síntomas estos pueden ser pequeños calambres, hinchazón y estreñimiento. La severidad de los síntomas depende de lo avanzada que esté la enfermedad.

DIAGNÓSTICO

El diagnóstico se hace por medio de un historial médico y un examen físico. El historial médico puede incluir varias preguntas como los hábitos de ir al baño, presencia de dolor, dieta y medicamentos que la persona esté tomando.

El examen físico puede incluir: rayos X a partir de un enema de bario o una colonoscopia para ver el interior del colon. El médico también puede realizar un examen introduciendo sus dedos en el recto con unos guantes lubricados para detectar ablandamiento, bloqueo o sangre.

TRATAMIENTO

Las personas que tienen diverticulitis pero no presentan síntomas, por lo general no necesitan tratamiento. Sin embargo es buena idea hacer cambios en los hábitos dietéticos y evitar el uso regular de laxantes y enemas.
La Asociación Dietética Americana recomienda de 20 a 35 gramos de fibra al día. El tratamiento de la diverticulitis se enfoca en lograr desaparecer la infección y la inflamación. Un ataque de diverticulitis sin complicaciones puede responder al uso de antibióticos.

Un ataque agudo con dolores severos puede requerir hospitalización y hasta cirugía. La mayoría de los casos agudos de diverticulitis son tratados con antibióticos y dieta líquida.

Consulte a su gastroenterólogo sobre cualquier cambio significativo en sus hábitos intestinales.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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